Dejar ir. El desapego.

Primera ley del desapego: eres responsable de ti mismo

La primera ley del desapego invoca un principio básico de crecimiento personal: la responsabilidad. Pensemos en ello: nadie va a retirar por nosotros cada piedra que encontremos en el camino.
Cada uno de nosotros somos artífices de nuestra propia existencia.
Siendo plenamente consciente de ese derecho, ten muy en cuenta:

  1. No pongas en el bolsillo de los demás tu propia felicidad.

2. Si el barómetro de tu satisfacción y felicidad está en lo que los demás te aportan, no conseguirás más que sufrimiento.

3. Cultiva tu propia felicidad, siéntete responsable, maduro, toma conciencia de tus decisiones y de sus consecuencias, elige por ti mismo y no dejes nunca que tu bienestar, dependa de opiniones o consejos ajenos.

Segunda ley del desapego: vive el presente, acepta, asume la realidad

En esta vida, nada es eterno. Se nos olvida lo que es más importante:VIVIR.

Desapego es también aunar fortalezas para poner la mirada en el presente y permitirnos sanar heridas. Hay que favorecer la aceptación, asumir realidades y no resistirse ante ciertas evidencias. Es más, a veces no tenemos más opción que la de perdonar e incluso perdornarnos a nosotros mismos. Solo así nos sentiremos más liberados, listos para apreciar con todos nuestros sentidos el «aquí y ahora«

Tercera ley del desapego: promueve tu libertad y permite ser libres también a los demás.

Desapego no es cortar vínculos o establecer lazos marcados por la frialdad emocional. Todo lo contrario. Estamos ante una dimensión donde aprender a limar miedos para amar de forma más auténtica y respetuosa. Es saber dar y permitirnos recibir sin presiones, sin necesidades ciegas, sin ansiedades o con el eterno temor a ser abandonados. Es preferir sin necesitar al otro.

Cuarta ley del desapego: asume que las pérdidas van a sucederse tarde o temprano.

Estamos obligados a entender «sí o sí» que en esta vida nada perdura, que nada puede contenerse eternamente.
Algunas personas se irán para siempre, los niños crecerán, algunos amigos dejarán de serlo y algunos amores se irán del calor de nuestra mano. Algunas…
Lo que nunca cambiará es tu capacidad de AMAR.

En ocasiones, TODO dependerá de uno mismo. Debemos ser consecuentes con nuestras decisiones.

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